El EMDR es una técnica de psicoterapia cuyo nombre procede del inglés Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que en español se traduce como Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.
Se utiliza principalmente para ayudar a personas que han vivido experiencias traumáticas o acontecimientos muy perturbadores. También se emplea en otros problemas relacionados con la ansiedad, los miedos y determinados recuerdos difíciles.
Pero ¿qué ocurre realmente durante una terapia EMDR? ¿Por qué se utilizan movimientos oculares? ¿Qué relación tiene esta técnica con la memoria, el cerebro y las respuestas del cuerpo?
En este artículo vamos a conocerlo de una manera sencilla.
¿Para qué se utiliza el EMDR?
La aplicación del EMDR con mayor respaldo es el trastorno de estrés postraumático (TEPT), que puede aparecer después de experiencias como:
- accidentes graves;
- agresiones o abusos;
- catástrofes;
- experiencias de violencia;
- situaciones de guerra;
- pérdidas u otros acontecimientos especialmente traumáticos.
También se utiliza clínicamente en otras situaciones, como determinadas fobias, ansiedad, ataques de pánico, duelo complicado o experiencias traumáticas de la infancia, aunque la evidencia científica no es igual de sólida para todas estas aplicaciones.
¿En qué consiste la terapia EMDR?
Después de una experiencia traumática, algunas personas pueden experimentar el recuerdo de una manera especialmente intensa. Al recordarlo pueden aparecer imágenes, pensamientos, emociones o sensaciones físicas que hacen que el acontecimiento parezca, emocionalmente, más presente de lo que corresponde al momento actual.
Una característica importante del EMDR es que no es simplemente hacer movimientos con los ojos.
Se trata de un protocolo psicoterapéutico estructurado que incluye evaluación, preparación, procesamiento del recuerdo y seguimiento.
Además, no necesariamente es necesario hablar extensamente de todos los detalles del acontecimiento. El trabajo se realiza de forma estructurada y guiada por el terapeuta.
Las 8 fases del EMDR
El tratamiento EMDR se estructura en diferentes fases:
- Historia y planificación.
- Preparación y aprendizaje de recursos para regular el malestar.
- Evaluación de un recuerdo concreto.
- Desensibilización.
- Incorporación de una creencia positiva.
- Exploración corporal.
- Cierre y estabilización.
- Reevaluación en la siguiente sesión.
Durante la fase de procesamiento, la persona mantiene parte de la experiencia perturbadora en su atención mientras realiza una estimulación bilateral.
Habitualmente se utilizan movimientos oculares de un lado a otro, aunque también pueden emplearse sonidos alternos o estímulos táctiles.
Por tanto, el EMDR no consiste simplemente en seguir el dedo del terapeuta con los ojos.
¿Qué se trabaja durante una sesión de EMDR?
En términos sencillos, el trabajo puede relacionarse con diferentes elementos de la experiencia:
recuerdo → pensamiento → emoción → sensación corporal → respuesta actual
Por ejemplo, una persona puede saber racionalmente que un acontecimiento ocurrió hace muchos años y que actualmente está a salvo. Sin embargo, cuando aparece un recuerdo, una imagen, un olor o una situación relacionada, puede experimentar miedo, tensión, taquicardia, angustia o sensación de peligro.
El objetivo del procesamiento no es borrar el recuerdo.
La persona continúa sabiendo lo que ocurrió, pero el recuerdo puede dejar de tener la misma intensidad emocional y dejar de provocar una respuesta de amenaza tan intensa.
¿Por qué los movimientos oculares pueden ayudar?
Una de las hipótesis estudiadas para explicar el efecto de los movimientos oculares es la hipótesis de la memoria de trabajo.
Cuando recordamos una escena, utilizamos nuestra memoria de trabajo para mantener determinados elementos de esa experiencia en nuestra mente.
Si al mismo tiempo tenemos que seguir visualmente un estímulo que se mueve de un lado a otro, ambas tareas compiten por recursos limitados de atención.
Los estudios experimentales han encontrado que este proceso puede hacer que las imágenes asociadas al recuerdo sean menos vívidas y emocionalmente menos intensas.
Podríamos entenderlo de una manera sencilla:
Antes:
«Lo estoy viendo otra vez. Es como si estuviera ocurriendo.»
Después del procesamiento:
«Sé perfectamente lo que ocurrió, pero ahora puedo recordarlo sin sentir que estoy allí.»
El objetivo no es eliminar la memoria, sino modificar la manera en que esa experiencia es recordada y experimentada emocionalmente.
¿Qué ocurre con la memoria durante el EMDR?
La memoria es mucho más compleja de lo que solemos pensar.
Cuando recuperamos un recuerdo, durante determinados procesos puede ser susceptible de modificación y nueva integración. Este fenómeno se relaciona con lo que en neurociencia se conoce como reconsolidación de la memoria.
Una de las hipótesis estudiadas es que el EMDR podría aprovechar estos procesos para favorecer que determinados recuerdos traumáticos queden asociados posteriormente a una menor carga emocional y una mayor sensación de seguridad en el presente.
Sin embargo, es importante señalar que la reconsolidación de la memoria no está demostrada como la explicación única y definitiva de cómo funciona el EMDR. Los mecanismos específicos que explican sus efectos continúan siendo objeto de investigación.
EMDR, cerebro y trauma: ¿qué papel tienen la amígdala y el hipocampo?
Para comprender mejor el trauma podemos fijarnos en algunas estructuras cerebrales implicadas en la memoria y en las respuestas emocionales.
La amígdala
La amígdala participa en la detección de señales relacionadas con la amenaza y en las respuestas emocionales que acompañan a esas señales.
El hipocampo
El hipocampo participa en la memoria episódica y en la contextualización de los acontecimientos.
Ayuda, entre otras funciones, a situar una experiencia en el tiempo y en el contexto:
«Esto ocurrió entonces, en aquel lugar y en aquellas circunstancias.»
La corteza prefrontal
La corteza prefrontal participa en procesos de evaluación consciente y regulación de las respuestas emocionales.
Después de una experiencia traumática pueden producirse cambios en la interacción entre los sistemas implicados en memoria, emoción y respuesta a las amenazas.
Los modelos neurobiológicos del EMDR plantean que el procesamiento repetido del recuerdo en condiciones de seguridad podría producir cambios en estas redes.
Existen estudios de neuroimagen que han observado cambios asociados al tratamiento, pero todavía no podemos afirmar que exista un único mecanismo cerebral perfectamente establecido que explique el funcionamiento del EMDR.
¿Por qué un trauma puede seguir afectando años después?
Una persona puede haber vivido una experiencia traumática hace 20 o 30 años y, sin embargo, experimentar una reacción física intensa cuando algo le recuerda a ella.
Esto ocurre porque las experiencias traumáticas no afectan únicamente a la forma en que recordamos un acontecimiento. También pueden quedar asociadas a respuestas emocionales y corporales que se activan posteriormente ante determinados estímulos.
Cuando el cerebro interpreta que existe una amenaza, se ponen en marcha diferentes mecanismos relacionados con el sistema nervioso y la respuesta de estrés.
Pueden aumentar la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y el estado de alerta, mientras cambia la respiración y el organismo se prepara para responder.
En determinadas circunstancias, algunos elementos relacionados con la experiencia pueden convertirse posteriormente en recordatorios de peligro.
Puede tratarse de:
- un olor;
- una voz;
- un lugar;
- una fecha;
- una sensación corporal;
- una determinada situación interpersonal.
La persona puede pensar conscientemente:
«Sé que aquello terminó hace muchos años.»
Y, sin embargo, su sistema nervioso puede responder:
«¡Peligro!»
aunque en ese momento no exista un peligro real.
Una forma sencilla de entender cómo puede actuar el EMDR
Podemos representarlo de esta manera:
Experiencia traumática
↓
Recuerdo + imágenes + sensaciones corporales + emoción de peligro
↓
EMDR: recuerdo y atención dual junto con estimulación bilateral
↓
Disminución de la viveza y de la carga emocional del recuerdo
↓
El acontecimiento sigue siendo recordado
↓
Pero puede experimentarse más como «algo que ocurrió» que como «algo que está ocurriendo».
Esto ayuda a comprender por qué algunas personas describen después del tratamiento una sensación parecida a:
«Lo recuerdo, pero ya no siento lo mismo cuando pienso en ello.»
¿El EMDR borra los recuerdos traumáticos?
No.
Los movimientos oculares no son un interruptor que borra un trauma.
De hecho, existe debate científico sobre cuánto del efecto terapéutico del EMDR procede específicamente de los movimientos oculares y cuánto corresponde a otros componentes del protocolo psicoterapéutico.
Lo que sí resulta importante es entender que el objetivo del tratamiento no consiste en eliminar lo sucedido, sino en conseguir que el recuerdo pueda ser integrado de una manera menos perturbadora.
El cuerpo también participa en el trauma
Durante el procesamiento de un recuerdo, el terapeuta no presta atención únicamente a lo que la persona piensa o recuerda.
También puede preguntarle:
«¿Qué notas ahora mismo en tu cuerpo?»
Pueden aparecer sensaciones como presión en el pecho, nudo en la garganta, tensión abdominal, calor, frío o temblor.
Estas sensaciones pueden formar parte de la respuesta emocional y corporal asociada al recuerdo.
Pero es importante hacer una precisión: tener una reacción corporal ante un recuerdo no significa necesariamente que exista un trauma. Nuestro sistema nervioso puede reaccionar ante recuerdos y situaciones emocionales por diferentes motivos.
¿Quién puede realizar EMDR?
El EMDR debe realizarse dentro de un proceso psicoterapéutico y por un profesional con formación específica en esta terapia.
En España, al buscar un profesional puede ser conveniente comprobar que sea psicólogo/a sanitario/a o psicólogo/a clínico/a, que tenga formación específica y acreditación en EMDR y que cuente con experiencia en el problema que se quiere tratar, especialmente cuando existe un trauma.
No es simplemente una técnica que pueda aprenderse y aplicarse de manera aislada siguiendo vídeos o instrucciones en Internet.
Conclusión
El EMDR es una psicoterapia estructurada que se utiliza principalmente para el tratamiento del trauma y del trastorno de estrés postraumático.
Su objetivo no es borrar los recuerdos, sino ayudar a que determinadas experiencias puedan ser procesadas de una manera menos perturbadora.
Los movimientos oculares y la estimulación bilateral forman parte del protocolo, pero el EMDR es mucho más que los movimientos de los ojos.
La investigación continúa estudiando exactamente cómo funciona y qué mecanismos cerebrales y de memoria participan en sus efectos. Mientras tanto, la evidencia disponible permite comprender el EMDR como una intervención psicoterapéutica estructurada, especialmente estudiada en el contexto del trauma y el TEPT.
Fuentes científicas y bibliografía
Para garantizar una práctica profesional adecuada, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental con formación específica en EMDR. En España, la Asociación EMDR España dispone de un buscador de terapeutas y de información sobre los diferentes niveles de formación y acreditación.
Referencias y recursos
- Organización Mundial de la Salud (OMS) – Trastorno de estrés postraumático.
- OMS – mhGAP – Intervenciones psicológicas para el TEPT.
- NICE – Post-traumatic stress disorder: Recommendations.
- EMDR Europe – Criterios de acreditación de profesionales.
- Asociación EMDR España – Buscador y acreditación de profesionales EMDR.