Los textos indios Ayurvédicos han descrito el árbol de Neem asociando sus notables propiedades curativas ya desde el 5000 a.c.
Textos Ayurvédicos en Sánscrito describen el neem como “Sarva roga nivarini” – (el curandero universal o sanador de todas las dolencias).
El neem proporciona más oxígeno que otros árboles. Incluso hoy en día, los indios de zonas rurales se refieren al árbol de neem como su farmacia del pueblo porque lo usan para muchas dolencias.
Neem es una fábrica bioquímica que contiene varios miles de componentes químicos que son atribuibles a sus milagros. Entre ellos, los terpenoides son de especial importancia. Hay más de 70 terpenoides disponibles en diferentes partes y tejidos vivos de las plantas de Neem.
De todos estos terpenoides, la azadiractina, el astringente es el compuesto más activo y mejor estudiado. Varias clases de azadiractina (A – K) han sido aisladas mientras que la más abundante es la azadiractina-A.
Incluso antes de que los antiguos botánicos descubrieran las cualidades analgésicas del sauce, de donde deriva la aspirina, la gente usaba ramas, frutas y hojas de neem como remedios caseros.
Una ventaja clave de usar neem, a diferencia de algunos tratamientos médicos y otras hierbas, es su cumplimiento del primer punto del juramento hipocrático tomado por todos los médicos: “en primer lugar, no causar ningún daño”. Durante miles de años, el Neem ha sido utilizado por cientos de millones de personas y no se han documentado riesgos en dosis normales. Sólo en niveles muy altos el neem puede ser tóxico.
 En los últimos años, los productos hechos de neem están ganando una mayor aceptación en la agricultura ecológica certificada.
El aceite de neem está especialmente indicado en casos de infecciones de la piel. Se trata de un aceite muy terapéutico con propiedades bactericidas y antiinflamatorias que previenen los ataques de bacterias en la piel y el pelo. No te dejes engañar por su textura aceitosa, los aceites vegetales se absorben rápidamente, fortalecen las defensas naturales de la piel y mantienen un equilibrio óptimo en la producción de sebo.
 El aceite de las semillas y el extracto de las hojas del Neem puede ser la solución a la psoriasis. Disminuye la comezón y el dolor, a la vez que reduce la costra y el enrojecimiento de las lesiones producidas por la psoriasis,
es altamente efectivo en los tratamientos contra el acné, salpullido, caspa y eccemas, entre otros, reduciendo la erupción de la piel, cicatrizando y desinfectando las zonas dañadas.
       -Pieles sensibles. El aceite de neem está especialmente indicado en el tratamiento de pieles sensibles. Se trata de un aceite muy terapéutico con propiedades antitinflamatorias.
  • Infecciones de la piel. El aceite vegetal de neem está especialmente indicado en el tratamiento de enfermedades de la piel, por tratarse de un aceite con propiedades bactericidas. Si sufres acné, es uno de los más adecuados.
  • Enfermedades infecciosas del cuero cabelludo. Cualquier cosa que tenga que ver con bacterias o bichitos indeseables (como la caspa o los piojos) se verá considerablemente reducida con el uso continuado de aceite de neem. Aplícalo en forma de mascarilla mientras te hidrata, repara y nutre el pelo en profundidad.
  • Antimosquitos. Al igual que ahuyenta a bacterias o bichitos indeseables (incluso en el huerto ecológico, es un buen insecticida), el aceite de neem también ahuyenta a los mosquitos en verano. Para evitar que te piquen, aplica el aceite por el cuerpo… su olor les alejará.
  • Fortalecedor del cabello. Si te preocupa la caída del cabello, el aceite de neem será un buen aliado que tendrás que guardar en tu botiquín de cuidados naturales del cabello. Al igual que en el caso de infecciones capilares, aplícalo en forma de mascarilla
  • Herpes. Tanto para prevenir el contagio de herpes como para curarlo, el aceite de neem junto con el inigualable árbol del té, hacen una buena pareja.